Archive: gente cae mal

Un viajecito en bus urbano

 

foto por: el “Enano”

La foto anterior demuestra la precaria, eterna y al parecer interminable situación de todos – sin excepción – los usuarios del transporte público de este bendito país. Hago la aclaración que este post lo quise ilustrar con una foto mía, es decir tomada dentro de un bus, pero no se ahueven que mañana o pasado o cuando vuelva a irme en bus la tomo, chish la miesh…

En estos últimos días he viajado en bus, por muchas razones, mismas que precisamente cuando iba dentro, me hacían recordar por qué compré mi primer carro hace muchos años. Es difícil, pero es cierto. Así que haré una reseña rápida y precisa. Para ser mas exactos, les contaré cómo fue mi último viaje en bus antier (lunes 26).

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Tarjeta TIGO falsa

 

El orificio (aguas) que ven en la foto obstruye claramente el código GUA, que según la explicación que me dio una señorita en un carro de TIGO (sí, estan remodelando la agencia de Obelisco), sirve para identificar el movimiento o registro o como quieran llamarle de cada tarjeta, en el sistema.

Ahora, vamos por partes. La tarjeta falsa de Q.100, la compré en una tienda por mi casa, misma que no ingresé en mi teléfono sino hasta dos horas despues, ya estando en mi oficina. Al realizar el rutinario procedimiento, me sucedieron dos cosas:

* En primer lugar, el espacio raspable se encontraba en un estado raro, como abultado, pero lo hice despacio y descubrí el código. Ingresé este y una grabación decía lo siguiente:

“su monto ha sido acreditado exitosamente, para verificar su saldo, marque el *256” (o algo así)

Cosa que me extrañó sobremanera, porque generalmente la grabación de siempre dice algo asi:

“su saldo ha sido acreditado exitosamente, cuenta acreditada con “x” quetzales” inmediatamente después… su saldo total disponible es “x”, su saldo principal es “x”, su saldo promocional es “x”, su saldo, tiene vigencia por “x” tiempo… bla bla bla

Sin embargo, revisé mi saldo como me indicaba la grabación y no se me había acreditado nada!, volví a ingresar el código de la tarjeta (algo ahuevado) y obtenía la respuesta de la misma grabación, probé una tercera y cuarta oportunidades (algo emputado) y mi sorpresa fue que me pasó exactamente lo mismo. Ahora, no se supone que si dicha grabación me decía que efectivamente había sido acreditado mi saldo, entonces si volvía a introducir el código, escucharía una grabación algo así:

“el pin ingresado es inválido, por favor intente nuevamente”

En fin, a esas alturas ya tenía los animos caldeados y dejemos por un lado que me hayan robado Q.100 en estos dorados tiempos, aún si hubiesen sido Q.10, si algo detesto es que me quieran ver la cara de imbécil (cosa que lamentablemente sucedió :S).

* Despues de todo este ingresa que ingresa del puto código, decidí llamar a “servicio al cliente”, en donde platiqué con una señorita muy amable; le expliqué todo el relajo anterior y su respuesta fue que le diera el código GUA. Vi la tarjeta con aquel semblante reparador y de tranquilidad, supongo y cuando veo el maldito código, tenía un orificio hecho con un saca-bocados; inmediatamente recordé el proceso desde el principio: llegué corriendo a la tienda, pedí la tarjeta y la pagué. Me largué a trabajar, dos horas después la saco del bolsillo, rompo el plástico en la que venía envuelta, JAMAS vi el maldito orificio y al ingresar el código, resulta todo el tajin antes comentado, a lo cual se suma la última respuesta de la señorita: “caballero, seguramente esa tarjeta es falsa o alterada”.

AHORA Señoras y Señores y esperando que no hayan llegado hasta esta parte aburridos… pregunto YO:

¿A quién putas le alego???!

Efectivamente varias horas despues y habiendo tenido la identica respuesta de la señorita vía teléfono y la otra que me atendió en el “carro TIGO”, me dirijo a la tienda y al tiempo me preguntaba como le explicaba a los chatíos estos – que aparte son cuates – que me la “habían hecho” con mis cien pesitos y con la tarjeta falsa?. Quiero pensar que ellos no estan involucrados y algo que lo afirma es que es la primera jodida vez que me sucede algo así, desde que tengo teléfono con servicio pre-pago, lo cual, bajo ningun punto de vista puedo tomarlo como justificacion! ni de TIGO, ni de los de la tienda, ni de nadie.

Realmente me entristece y me emputa, repito, este sentimiento de impotencia, sabiendo que otro HDP está haciendo de las suyas. Deveras que no soy materialista en lo absoluto, cosa que se leerá contradictorio con este post, pero me indigna que nadie pueda resolver nada, no hay responsables, no hay culpables, no hay involucrados, a la puta! y entonces que me lleve la bruja, no?!

Finalmente, dejo este post como advertencia a quienes utilizan TIGO, realmente no sé ni me interesa si en las otras compañías (las unicas dos restantes), sucede o ha sucedido lo mismo, que pena deveras con quienes les haya pasado, pero ni modo, para la próxima solo revisen bien el estado fisico de su tarjeta, a huevos que no tenga orificios, que el campo raspable se encuentre intacto, está demas decirlo, pero que también tenga envoltorio plástico – aunque ya veo que no sirve para ni mierda -. Y también me sirve este post, para descargar un poco la ira que traía desde el pasado lunes que me sucedió esto y que lo unico que me deja es, que le regalé Q.100 a saber ni que rayado cerote.

saludos! y… ojo, mucho ojo eh! xDDDD

(reír por no llorar)

Hoy sí, se me rebasó el emputómetro !

 

Yo siempre he sabido que no soy, como dicen por allí, “monedita de Oro”. Es más, a veces, Yo mismo me he jactado de tener algunas actitudes pedantes o hasta cierto punto, cae mal. Pero una cosa es que no le caigas bien a alguien y otra muy… pero muy distinta es que la gente te ande chingando sin mas ni para que!

Me explico:

El Domingo pasado, con los cuates del teatro, grabábamos unas escenas, para posteriormente transformarlas a DVD; todo esto en el negocio de un mi cuate que, gentilmente nos prestó. La obra se trata de dos ladrones que asaltan una tienda y obviamente utilizamos pistola y cuchillos de “utilería”. Pero en un ensayo, en la casa de la directora, resulta que eran muy fuertes los gritos de “auxilio”, “me están asaltando!!!”, “llamen a la policía” – pues la escena lo requería -, vino una vecina y llamó a la policía (pero de a de veras decís vos) e inmediatamente llegaron a tocar y toda la onda, gesto que definitivamente, fué muy bueno por parte de la vecina.

Bueno, el punto es que, para no pasar una pena similar, en esta última oportunidad, se redactó una cartita y se fue a dejar a una delegación de la policía, para evitar los inconvenientes. Todo iba muy bien desarrollado, hasta que aparece un vecino del negocio de mi cuate, un viejo cerote muchá, que es el clásico que anda metiéndose donde no lo llaman. Como llegó una patrulla – un picop – y los policías bien gentiles y toda la cosa, se portaron a la altura. Tanto que hasta decidimos incluirlos en una escena, debido a la inquietud de ellos de querer participar, aunque no nos lo decían directamente. La nota del Domingo!

Para no cansarlos y regresando a este viejo cerote , pues cuando colocábamos la cámara para grabar a los susodichos, empezó a vociferar un montón de porquería que, ganas no me faltaron de callarle la trompa de un pijazo. Empezó a decir… “sí, es que uno paga impuestos para qué??”, “la gente se aprovecha de los recursos del Estado!!!” , hasta le dice a una vieja (imagino su mujer), “mirá… como se presta la policía para hacer teatritos en la calle!!”. En fin, se lo dejé pasar todo, por respeto a mis cuates, a pesar de que lo conozco y es un tremendo el puñetero. Además, dije Yo, qué me voy a andar rebajando con alguien que no tiene el mas mínimo sentido común?

Total que, ayer que iba al gimnasio (no pirir…) pues me conducía a pie y pasé frente a la casa del fulano este. Y ahí fué cuando el emputómetro se me rebasó. Le decía (el viejo pisado) a un señor de los que limpian las calles de la Muni: “mire… no me vaya a dejar esa basura aquí abajito”, “me barre bien porque, para eso paga uno sus impuestos”, bla bla bla. Puchis y este cabrón qué o quién se cree? dije Yo. Ya deje la misma charada de los impuestos pues!. Me paré y me le quedé viendo con una cara de engendro, pienso yo, puesto que ahí sí se entró al chilazo y dejó de fregar al pobre señor de la limpieza.

Todo este anecdotario que les conté, viene porque tal y como dice Bohemia en, Mil palabras con sus dientes:

“Si yo le hago un daño a usted, una ofensa, una mala mirada… de esa mala mirada que talvez le hice yo a usted…a la vuelta, me van a hacer miradas, más piores a mí…más duras y más dolorosas”

Entonces, cual es el afán de la gente en esmerarse por caer mal?. Lo dije anteriormente, Yo se bien que a muchos les he de caer mal, pero no ando coqueándolos, diría mi primo; ando criticando al gobierno y sus barbaridades, es cierto. Pero no ando hablando por hablar, tengo un argumento (al menos creo) y siendo mas directo; talvez por eso mis vecinos cercanos ni se meten con uno, porque no anda uno shuteando las puertas y ventanas ajenas, viendo que se puede chirmolear con los demás. Sencillo, a este viejo cerote y a otros que se le parezcan, hay que darles su merecido, para que se les quiten las mañas. Además y que por cierto, ya van varias veces que nos chinga! y sobre todo cuando estamos en el negocio de mi cuate echándonos los respectivos capirulazos, se pone a hacer sus idioteces y a fregarle la existencia a la mara que lo que menos quiere, es estar terminando de saturarse la cabeza con caca.

Así que a los engendros del demonio que nos hacen la vida de cuadritos. Basta ya! y mejor chinguen en sus casas.