Lo bueno, lo malo y lo estúpido.
En este tiempo, bueno; desde que no escribo aquí, han sucedido innumerables cosas, obviamente buenas, malas, feas, estúpidas y de ahí para arriba. Sin embargo, he aprendido con los pijazos que te das en la vida, que sencillamente tenés que seguir adelante, a menos que te dés por vencido y decidás ir a tirarte al puente de tu preferencia aquí en la capital; claro que esto no es ningún tipo de burla, ya que han de tener sus cojones estos tipos, dirían los recientes campeones del mundo (que por cierto es algo que estuvo bueno, pero no magnífico).
Pues regresando a la cotidianidad y específicamente al acontecer político-social del cual, la otra vez había jurado no volver a postear ni comentar nada, talvez porque se hace tan repetitiva tanta suciedad, pero sobre todo, tanta impotencia de mi parte; es decir, el saber que no puedo hacer nada más que sacarle la madre al jodido presidente y más cuando sucede algo demasiado personal, tal como un asalto a algun familiar o a mi persona, que por supuesto han sucedido. Pero retomando, he tenido muchas ganas de hacer algún foro, algún debate, retar a algún diputado a que se pusiera en los zapatos de cualquier mortal guatemalteco, como Yo por ejemplo. Y aunque sé que por de más inútil, sería bueno restregarle en la cara (al de turno) y recordarle el capítulo numero 2 de la Constitución sí, algo trilladísimo acerca de esa “carta magna” y “alma mater” de la democracia y demás mierdas que nos han metido en la shola o al menos a mí, desde que tengo memoria. Empecemos mejor…









